Tenemos lo que nos merecemos, ni más, ni menos, mientras los partidos políticos estén llenos “militantes infames”, que, situados desde las cúpulas de los partidos, demuestran la teoría de la Partitocracia una y otra vez.
La gestión de Zapatero fue avalada por más de un 94% de sus delegados, Rubalcaba “ganó por los pelos”, no hubo ni una crítica, ni un entonamiento del “mea culpa”, ni un análisis riguroso, ni un “Sres. asumo la responsabilidad de los resultados”. NO.
En las urnas, los españoles no avalaron su gestión, no es eso una crítica, ¿el resultado?
Tomás Gómez resulta reelegido, cuando su gestión política ha sido nefasta. Meritocracia, ¿dónde?

El problema no está en los partidos políticos, está claro que el problema se llama Capital Humano, eso que Putnam, con tanto acierto, ya calificó como uno de las variables más importantes para medir la calidad democrática hace ya más de 30 años, y parece que desde entonces poco a cambiado la sociedad.
Un infame, es aquel que carece de honra, crédito y estimación, en otras palabras, un mediocre, que no entiende que hay que trabajar, esforzarse y dar ejemplo. No esperes que los “infames” tengan una carrera profesional o destaquen en algo, no esperes que denuncie irregularidades, ya que tapa y justifica todo a cualquier precio, “por el bien general” –o más bien el suyo propio- y desprecia la transparencia y el buen trabajo.
Este tipo de “militante” no se rodea de gente capacitada, suele trabajar solo y por lo general tiene miedo de los que le rodean, porque cree que todos son como él.
Yo no me atrevo a decir si el PSOE, esta lleno de infames, eso sería una irresponsabilidad por mi parte, pero los hechos no dejan de sorprenderme ¿Cómo es posible que con estos resultados electorales no se haya producido una renovación en las cúpulas? ¿A qué tienen miedo los militantes? ¿Son todos unos infames? ¿Qué podemos esperar los ciudadanos de estos partidos políticos? ¿Qué podemos esperar de su gestión?